Trapería 30
Mesa para 3 a las 15 horas. Llegamos y nos acomodaron en nuestra mesa.
La sala, moderna, con predominio de colores oscuros, separada de la puerta de entrada por una cristalera que viene a ser una prolongación de la bodega que comienza en el piso inferior, donde se exponen algunos de los muchos vinos que conforman la carta.
De Entrante, una Cecina de León (pero de la Región, no del animal :-) ) y una Ensalada de arenques. Para beber, un Ribera Viña Pedrosa reserva (un día es un día).
El Aperitivo de la casa, un Chupito de gazpacho con cierto sabor fuerte avinagrado pero que mejoraba al masticar el tropezón de bizcocho (de algo que no me acuerdo) y un poquito de pastel de espinacas. La cecina muy rica, finamente cortada; la ensalada de arenque una mezcla de sabores, sabrosa e intensa.

* En la foto, la ensalada de arenquesY llegó al turno de la carne, primero presentada la de Kobe, exquisita, con un trozo para cada uno y sus patatas. De sabor fuerte, poco hecha, sorprendentemente tierna. Al principio impresiona la intensidad de su sabor, que a cada bocado va mejorando.
Después el T-Bone, de sabor más similar al chuletón, especial textura, cortado en finos pedazos al centro, para compartir. Lo recibimos con menos entusiasmo, ya que con el primero solamente ya habríamos comido de sobra, pero es normal cuando uno llega a ese sitio y quiere salir de allí con la mayor degustación posible.
Y sí, me hubiera gustado más que el orden del servicio hubiera sido el inverso, para terminar la comida con el maravilloso sabor del buey. Espectacular.
*Solomillo de KobeDe Postre un postre chocolatoso, por terminar con algo. Presentación muy pequeña para ser compartido para tres pero para mi suficiente porque no soy demasiado golosa y soy más de terminar con queso (y aquí tienen Stilton en su carta!), pero por esta vez, con lo comido ya estaba bien.
* Detalle del postre que pedimos para compartirEl servicio, rápido y atento. La sobremesa compartida con un Vino dulce que sabía a Gloria (Enrique Mendoza Moscatel de la Mari), más amena y divertida, manteniendo una interesantísima charla de gastronomía.
Muy bien todo. Intentaré repetir - si es posible - para poder tomar Angus. Pero la próxima vez tomaría sólo un tipo de carne. Dos para mi es mucho y encarece, con razón, la cuenta final. Tras estas Jornadas el restaurante volverá a su carta normal y podré seguir pidiendo los clásicos solomillos de “toda la vida” a sus precios más razonables porque esto sólo dura hasta el 17 de Febrero.
Como nota interesante añado que en la parte inferior del restaurante, compartiendo espacio con la bodega, se encuentra un Buen Reservado para aquellas cenas más numerosas que requieran más intimidad. Ah!! Y que en los baños suenan pajarillos de fondo… jejejeje
* Post dedicado a mis vecinos de mesa, sobretodo porque los pequeños apuntan buenas maneras de gourmets







